«El mandato del Señor de salir a anunciar el Evangelio –afirma el Papa– presiona desde dentro, por enamoramiento, por atracción amorosa». El Espíritu Santo está en el corazón del proceso. No se trata de todas formas de una «decisión tomada en el escritorio» o en nombre de «un activismo autoinducido», sino algo que requiere «entregar con palabras sobrias y precisas el testimonio mismo de Cristo».

jueves, 7 de mayo de 2020

De pascua a pentecostés...un gran día para ACCIÓN CATÓLICA


La fraternidad y la solidaridad son la única forma de superar las adversidades ligadas a esta emergencia. (Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social de Colombia)

Estamos viviendo una Pascua especial, marcada por condiciones de salud pública que nos ha hecho volver a casa; la noticia del COVID 19 nos ha cambiado costumbres, maneras de expresión y hasta nos ha marcado en la forma como nos debemos encontrar con nuestro prójimo. Volver a casa ha sido la mejor manera de retomar la tarea misionera y continuar en el servicio a los más necesitados, con una particularidad...el aislamiento social y la cuarentena nos ha colocado a todos en una posición delicada, al punto que todos nos sentimos necesitados, como nos lo dijo el Papa Francisco: "Todos vamos en la misma barca", esta emergencia sanitaria reflejó la fragilidad de la humanidad y afloró la solidaridad con los ancianos, las personas solas, sin trabajo ni vivienda; con los niños, ahora lejos de sus Escuelas; podríamos seguir enumerando cuántos de nosotros nos hemos sentido necesitados...incluso, nuestras Parroquias están necesitadas de su feligresía, necesitadas de cada una de las actividades que nos nutren de fe y esperanza. Pero de manera especial, nuestra pascua y este camino hacia un nuevo pentecostés; se llenó de fuego, de ánimo, de nuevas emociones, de una nueva fuerza que sin duda alguna, viene de Dios. Las redes sociales se han tornado espirituales, con mensajes, imágenes y Eucaristías a diario; anhelamos volver a casa pero sabemos que la valentía de nuestros Sacerdotes y el ánimo que nos han dado, está generando un nuevo ardor misionero.

Pentecostés será diferente, como laicos, nuestro compromiso debe ser mantener el fuego del Espíritu  Santo a pesar de la adversidad. Nuestras familias y comunidades necesitan sentir la unión que sólo Cristo nos da. Recordemos siempre, que todos vamos en la misma barca y los dones recibidos son para el servicio de nuestros hermanos; nuestro país y nuestra sociedad merece un nuevo rumbo; un rumbo más fraterno, de brechas económicas menos marcadas, de diferencias políticas menos absurdas; es momento de entender que la mejor manera de vivir una crisis, es en caridad, solidaridad y unidad.

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